LA HACIENDA

Considerada la ex-hacienda mejor conservada de Romita y sus alrededores, Silva, su construcción originalmente instruida por Pedro Zaragoza, Real hacendado español, data de principios del siglo XX. Conserva su estilo de finales del porfiriato. Sus corredores flanqueados por arcos, sus patios y bodegas, llenas de la pátina de una era que ya se fue, evocan su grandeza original, marcadas por la erosión del cardenismo y su reparto agrario.

La hacienda que originalmente tenía más de 1000 hectáreas solo conserva alguna fracción de aquella grandeza. Es un lugar especial, mágico, entre sus paredes la historia de cientos de personas que habitaron y trabajaron en ese lugar.

Don Luis Villalobos Obregón, adquiere la hacienda en plena mitad del siglo XX, a base de su trabajo y esfuerzos, todavía es conservada por la familia Villalobos. Casi en su totalidad plantada de agaves, fue la primera fracción de tierra en Romita plantada para ese propósito. La hacienda ha tenido mejoras, pero conserva su mística y quizá esté en las mejores condiciones que jamás haya tenido, sin perder su encanto original.

Don Luis no está con nosotros ya, pero, cuenta la leyenda que aun por las noches se escuchan los pasos de Don Luis por los pasillos, su peculiar estilo al caminar, inconfundible, evocan su ánimo un tanto de paz, como quizá contemplando el lugar que le dio tanto, camina por ahí como si nunca se hubiera ido. 

LA FÁBRICA

Sustentabilidad

Equilibrado, como todas las cosas deberían estar.

Estamos agradecidos por lo que la naturaleza y nuestra gente nos ha dado. Creemos firmemente en la reciprocidad, en el pedir está el dar, y tenemos la obligación de regresar un poco de todo lo que hemos recibido.

El Ateo utiliza solo materiales sustentables, nuestra hermosa botella, 100% de vidrio reciclado es el epítome del máximo aprovechamiento de los recursos y la genialidad de diseño, nuestro tapón, de igual manera hecho con recursos reusables, en fin, todo lo que compone a nuestra botella y empaques convierten a una botella de El Ateo en una pieza de colección. Nada tiene que ver con desperdicios, si no que aprovechamos al máximo lo que algún día tuvo otro uso y lo convertimos en una obra de arte. Nos vemos en la necesidad de respetar los recursos naturales y encontrar el equilibrio.

De la misma manera pensamos en la gente que todos los días se esfuerza y cree en nuestro proyecto, que sacrifica su tiempo y energía a cambio de pan de cada día. Y estamos consciente de ello, por lo que parte de lo que se genera va directo a apoyos a toda esa gente que tanto nos ha dado, con proyectos que integran a todas las comunidades en donde trabajamos, promovemos la cultura alrededor de la sustentabilidad, la educación básica y actividades para activar sus economías. La denominación de origen tequila que Luis Ángel Villalobos consiguió a base de enormes esfuerzos de igual manera ha dado al campo y a la gente de Romita lo que ninguna fundación o gobierno ha sido capaz de igualar. En pocas palabras tenemos la obligación de regresar algo y retribuir, pero sobre todo reconocer lo invaluable de la naturaleza y la entrega de nuestra gente. 

Dile a la gente que hay un hombre invisible en el cielo que creó el universo y la gran mayoría te creerá. Diles que la pintura está húmeda y tendrán que tocarla para estar seguros.- G.C.

¡Atención! No queremos que nos malinterpretes. El Ateo de nuestro cuento no es el villano, de hecho, es todo lo contrario.  El Ateo es alguien malentendido, persona non grata, es tratado como apóstata o blasfemo, pero nada dista tanto de la realidad. El Ateo no tiene nada contra ningún dios. Es solo alguien que se cuestiona, que no cree todo lo que lee, que piensa, analiza y aprovecha su tiempo al máximo. Es una persona que confía en la ciencia y respeta la naturaleza, que no juzga y acepta a los que no piensan igual. Vive tranquilo y es ético bajo un sistema que no involucra premios y castigos, no espera su boleto de entrada al cielo o al Valhalla o a cruzar el río Estigia. Tiene la seguridad de que esta realidad es lo único que hay y vivirá sin temor al infierno o a reencarnar en un animal mítico, de todos modos, la mayoría de nosotros nos vamos a ir al infierno en todas las religiones.

El Ateo de nuestro cuento es el padre que ama a sus hijos, el hermano que ayuda, es el amigo que perdona, la madre que espera, somos tú y yo.


Seamos más como nuestro Ateo amigo y disfrutemos de este efímero momento, actuemos bien sin esperar nada a cambio, corrijamos el error, cuestionemos todo y no olvidemos que esta vida es la única oportunidad que tendremos para hacer las cosas bien. Como este magnífico tequila, resultado de la ciencia, de dudar, de pensar, de perdonar, pero sobre todo… de vivir. ¡Disfrútalo!


#ateograciasadios

Historia

A veces se necesita ser necio para conseguir algo y es exactamente lo que sucedió. Corría el año de 1953 en Romita, Gto., pueblo inhóspito y de Asalta-caminos, lugar donde se ubica la Exhacienda de Silva propiedad de la familia Villalobos y Don Luis Villalobos Obregón fue lo necesariamente necio, o visionario si lo quieren ponerlo de esa manera. Contra todas adversidades, plantó un cerro pedregoso y bruto, completamente de agaves, los primeros agaves en una región donde dicha cosecha no era ni mucho menos popular. Visión que pocos compartieron y mucho menos emularon. 

Don Luis, tildado de arriesgado y hasta loco por muchos, por el audaz movimiento que iniciaba, jamás pensó que sería el primero de miles y mucho menos que gracias a él, Romita Guanajuato se convertiría en un baluarte y municipio estandarte de la actividad agavera para toda industria del tequila. A la fecha, Romita es de los principales 3 municipios de toda la D.O.P. que surten agave a la industria, y todo esto gracias a la gestión de Luis Ángel Villalobos Torres, hijo de Don Luis, que consiguió la denominación de origen para Romita en el año 2000, originando así, una derrama económica en el municipio que ningún Ayuntamiento ha podido igualar. 

Hoy, debemos estar agradecidos que después de 3 generaciones, el legado de Don Luis Villalobos Obregón siga vigente. Su hijo mayor y sus nietos continúan la tradición agavera y su necedad en el campo hizo realidad de que hoy podamos degustar una botella de “El Ateo”. Un tequila lleno de secretos, un tequila místico y de exclusivas pequeñas producciones. Solo podrá llegar a las personas que comparten nuestra filosofía y pocos serán estos afortunados de tener en sus manos esta extraordinaria mezcla de historia y tradición. La mezcla cultural entre Jalisco y Guanajuato, Arandas y Romita es el resultado de este magnífico tequila, suma de elementos de ambas regiones, que entregan una combinación inigualable.

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